Clima y medio ambiente

Cómo afectan el clima y el medio ambiente a nuestras necesidades de agua

 

Las personas viven, trabajan y hacen ejercicio en distintos entornos y condiciones climáticas, que pueden influir en las pérdidas de líquidos y las necesidades de agua diarias. 

Los valores de referencia dietéticos europeos de agua total (alimentos y líquidos) son de 2,0 litros para las mujeres (= 14 años) y 2,5 litros para los hombres1. No obstante, estas ingestas adecuadas (IA) se aplican solo a niveles moderados de actividad física (PAL 1.6) y temperaturas ambientales moderadas1. Aunque en algunas personas la necesidad de agua es probablemente menor que la IA, o en entornos más fríos en las que las pérdidas por transpiración son bajas o inexistentes, en la mayoría de los casos las necesidades superan a la IA debido a las pérdidas de agua por la transpiración y la respiración. Aquí comentaremos las distintas circunstancias en las que las necesidades de agua pueden ser mayores que la IA.

 

Clima

La temperatura y la humedad del aire varían en gran medida en función de la región y la estación del año, incluso en Europa. Los climas templados y/o húmedos elevan la temperatura corporal, y la respuesta normal a este aumento de temperatura es el sudor, que produce enfriamiento a través de la evaporación. Esto influye en la pérdida de agua y, por lo tanto, en las necesidades.

 

La producción de sudor se ve afectada por2:

  • Temperatura ambiental elevada
  • Movimiento del aire
  • Humedad
  • Intensidad y duración de la actividad física
  • Ropa
 
 

Las pérdidas medias por transpiración durante la actividad física son de 1-2 litros por hora, pero pueden llegar a ser incluso <0,5 litros por hora o >3 litros por hora2.

Impacto del lugar de trabajo

Ciertos tipos de trabajadores realizan sus tareas cotidianas en entornos calurosos y por lo tanto corren el riesgo de sufrir estrés causado por calor. Algunos ejemplos son los trabajadores industriales, los obreros de la construcción, los peones camineros y los agricultores.

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Con temperaturas de entre 25 °C y 40 °C (77-104 °F), las pérdidas por sudor pueden alcanzar los 0,5-1 litros por hora, lo que eleva las necesidades de líquido a 12 litros por día3,4. Sin embargo, no solo se pierde agua durante la exposición al calor, ya que el sudor contiene sal corporal. Hay estudios que sugieren que las pérdidas de sal podrían ser de hasta 10-15 g, lo que podría aumentar el riesgo de hiponatremia (baja concentración de sodio en la sangre) si no se repone la sal a través de los alimentos y los líquidos. Si no se trata, la hiponatremia puede tener consecuencias graves para la salud, ya que el sodio es esencial para la regulación de la presión arterial.

Varios estudios han revelado que un porcentaje elevado de trabajadores industriales no están adecuadamente hidratados al comienzo de sus turnos, 4, 5 y esto hace que aumente la preocupación por su salud y bienestar. Los expertos han reclamado que los trabajadores sometidos a estrés por calor tengan acceso a programas de formación destinados a promover la buena hidratación durante los turnos de trabajo4, 5.

Los puntos fundamentales para el personal sanitario que imparte este tipo de programas son:

  • Reconocer que los trabajadores expuestos a estrés por calor crónico perderán  tanto agua como sal debido al aumento de la transpiración.
  • Las necesidades de agua serán mucho mayores que las recomendadas por las IA.
  • La tasa de transpiración y la cantidad de sal que se pierde a través del sudor varía en cada trabajador. Esto afectará a las necesidades individuales de líquidos y sal.
  • En ciertos entornos de trabajo, los trabajadores pueden tener un acceso limitado a líquidos o agua potable, y por lo tanto tendrán dificultades para ingerir el líquido suficiente para mantenerse sanos4.
  • Los trabajadores recibirán formación sobre cuándo y cómo deben reponer líquidos y sal, y se promoverá el acceso a distintos tipos de bebidas.
 
 

Temperaturas frías

El efecto de las temperaturas frías sobre las necesidades de agua se suele subestimar. Aunque cabría esperar que la transpiración fuese mínima, al llevar ropa pesada o impermeable mientras se hace ejercicio a bajas temperaturas, se pueden producir pérdidas de sudor imprevistas6.

En los entornos fríos y secos, el aumento de la pérdida de agua se produce a través de la respiración, y los efectos son significativos en las personas expuestas a condiciones extremas durante varias horas al día. Si el cuerpo se enfría, la diuresis inducida por el frío puede producir un aumento de la producción de orina con una baja gravedad específica de la orina (GEO ~1,009 g/ml)1. Debe tenerse en cuenta que, en estas condiciones, una GEO baja puede confundirse con una euhidratación (hidratación suficiente).

 

Altura

Las pérdidas de agua aumentan a grandes alturas porque el aire es más seco. Esto estimula la hiperventilación, que tiende a elevar las pérdidas de agua por respiración. Además, la exposición al aire con menor presión a gran altura reduce los niveles de oxígeno en sangre, lo que produce diuresis inducida por hipoxia 7, 8. Esto suele ocurrir unos días después de la llegada a las zonas de gran altura. Todo esto significa que los trabajadores o escaladores que trabajan a gran altura necesitan bastante más agua que aquellos que viven más cerca del nivel del mar.

Existen estudios que indican que las personas que escalan a alturas de entre 1.600 m y 4.393 m tienen una tasa de renovación de agua de 7,1±1,1 l (95±18 ml/kg) al día, que es sustancialmente mayor en los adultos sedentarios8. Aunque no existe un consenso en cuanto al aumento porcentual exacto de las necesidades de agua a gran altura, existen útiles herramientas de evaluación para identificar la deshidratación en las personas que trabajan o escalan en estos entornos, por ejemplo la pérdida de peso a corto plazo, el color de la orina o la gravedad específica de la orina7.

 

Algunos consejos para escaladores o personas que trabajan a gran altura, por ejemplo, tripulación de aviones:

  • Recuerde que la altura afecta a sus necesidades de agua y tenga previsto el acceso regular a líquidos durante el día (y por la noche si permanece a gran altura para dormir o trabajar).
  • Tenga presentes las posibles consecuencias que la deshidratación puede tener para usted y para otras personas, como por ejemplo reducción de la capacidad mental, que podría afectar a la seguridad y a la toma de decisiones.
  • Aprenda a reconocer los primeros signos de deshidratación, como por ejemplo reducción de la producción de orina, dolor de cabeza o sed.
  • Suele haber un acceso limitado al agua a gran altura (debido a las condiciones de sequedad o congelación). Esto significa que necesitará llevar agua o combustible suficiente para calentar nieve o hielo8, lo que repercute en la carga que deberá transportar y en el espacio disponible en la mochila.
  • Es posible que no se calculen bien las pérdidas de agua, especialmente los escaladores inexpertos, porque la temperatura del aire disminuye con la altura y no se presta atención a la deshidratación 7,8.
  • En vuelos de larga distancia, el aire de la cabina tiene un bajo nivel de humedad, lo que puede causar deshidratación general9.
 
 

En resumen, la temperatura, la humedad y la altura pueden aumentar las necesidades de agua en comparación con las recomendaciones generales. Los profesionales sanitarios, como por ejemplo los médicos y dietistas, deben ser conscientes de que el clima y el entorno pueden influir en el estado de deshidratación y tenerlo en cuenta a la hora de aconsejar. Además, las variaciones individuales en las pérdidas por sudoración hacen que las recomendaciones generales sean difíciles de aplicar, lo que sugiere una necesidad de realizar evaluaciones individuales de la hidratación y poner en práctica programas personalizados para quienes viven, trabajan o hacen ejercicio en condiciones extremas.

 
 

Agradecemos al Dr. Hans Braun, Universidad de Deportes de Colonia y centro alemán de investigación del deporte de élite (Alemania), por haber facilitado el contenido utilizado como base para redactar esta sección. Su artículo científico completo titulado Effects of climate and Environment on water needs (Efectos del clima y el medio ambiente sobre las necesidades de agua) se puede consultar en nuestra sección de artículos seleccionados.

 
 


1- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA). EFSA Journal 2010; 8(3):1459. Available at: www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1459.htm
2- Sawka MN, Burke LM, Eichner ER, Maughan RJ, Montain SJ, Stachenfeld NS. American College of Sports Medicine position stand. Exercise and fluid replacement. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2007; 39: 377–390.
3- Bates PG, Miller VS. Sweat Rate and sodium loss during work in the heat. Journal of Occupational Medicine and Toxicology 2008, 3:4
4- Brake DJ, Bates GP. Fluid losses and hydration status of industrial workers under thermal stress working extended shifts. Occupational and Environmental Medicine 2003;60:90–96
5- Bates PG, Miller VS and Joubert DM. Hydration Status of Expatriate Manual Workers During Summer in the Middle East. Annals of Occupational Hygiene. 2010, 54, 137-143
6- Freund BJ, Young AJ. Environmental influences on body fluid balance during exercise: cold stress. In: Body Fluid Balance in Exercise and Sport, E. R. Buskirk and S. M. Puhl. Boca Raton: CRC Press, 1996, pp 159–196
7- Armstrong LE. Performing in Extreme Environments. Champaign: Human Kinetics, 2000, pp 189-190
8- Hailes WS, Cuddy JS, Slivka DS, Hansen K, Ruby BC. Water Turnover and Core Temperature on Mount Rainier. Wilderness & Environmental Medicine. 2012; 23, 255-259.
9- Reilly T, Waterhouse J. Sport, Exercise and Environmental Physiology. London: Elsevier, 2005, pp 96-97